SATYA. La autenticidad, la verdad.

El Karma Yoga , o el Yoga de la acción nos  invita a fomentar este principio individual  (Yama) en beneficio de la colectividad. 

Satya, se traduce como «verdad», pero nos referimos no solo a «no mentir» sino ir más allá y ser más auténticos y fieles a la verdad. 

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Esa en la que tú te muestras como eres en realidad. Sin trampa ni cartón, sin máscaras. En la vida nos colocamos máscaras porque tenemos muchos roles y nos vamos amoldando a las exigencias y necesidades del  papel que ejercemos. 

Por ejemplo, si eres la única chica entre varios hermanos, puede ser que hayas siempre sido «la nena de la casa» y ello haya conllevado ser más mimada o tratada con más delicadeza, que se te perdone todo, tener más prioridad,  o cualquier otra cosa que realmente no tiene nada que ver contigo, sino con tu personaje. O lo contrario, ser «el hombre de la casa», implica una serie de expectativas a cumplir, aunque no seas una persona así.  

Te invito a observar lo que se exige para ti cuando eres mujer, hombre, madre, padre, hija o hijo; cuando eres jefe/a o empleado/a de otra persona; cuando estás entre amigos o entre compañeros de trabajo; cuando estás ante personas que tienen cierto poder sobre ti o cuando estás con personas a las que consideras tus iguales. Si te fijas, eres una persona diferente en cada momento. 

Pero ¿quién eres tú?

Conocerse a sí mismo es una acción que dura toda la vida. Seguro que en más de una ocasión te has sorprendido reaccionando de una manera diferente a la que sueles hacerlo. Y es que también, con las experiencias de la vida, vamos evolucionando. Y qué bueno, porque conforme vamos viviendo también vamos conociéndonos. 

Te invito a retomar uno de los roles que he mencionado arriba y a recordar alguna situación en la que te hayas sentido discordante. Es decir, que has dicho o has tenido que decir una cosa cuando por dentro es otra, o has tenido que hacer algo que sientes que va en contra de ti. ¿Cómo te hubiera gustado que fuera la situación? ¿lo volverías a hacer igual? ¿cambiarías algo?

No se trata de repente de dejar de lado toda tu vida y cambiar de golpe lo que no te gusta. Al fin y al cabo, has venido a aprender y a experimentar desde este personaje. Pero también es interesante conocerse bien y desgranar qué es impuesto y qué es lo que verdaderamente te resuena y va contigo.

Por ejemplo, en la práctica de asanas, en tu clase de Yoga, observa cuál es la idea que tienes de cómo debería ser la postura y de cómo deberías de verte. A veces nos exigimos más porque tenemos al lado a una persona que los hace muy bien y queremos pretender ser «como ella». 

Satya, la autenticidad, la veracidad, es ser coherente con tu energía y la disponibilidad de tu cuerpo en ese momento. No pretender hacer otra cosa, desgastarte o ejercer violencia. Recuerda, que Ahimsa, la no violencia es la base de la vida. 

¿Quién eres en realidad?

Eres esa voz interior que dice que eso NO le gusta; esa voz interior que se siente a gusto haciendo algo coherente; esa sensación de tranquilidad respetando tus propios límites; esa sensación de cuidado y protección cuando vas en favor tuyo. 

Cuando te conoces y escuchas tu verdadera voz interior, tus palabras muestran la autenticidad y la realidad, expresándote de una manera clara y pura. Mientras no te conozcas, las palabras y actos reflejarán la visión condicionada.

Si quieres practicar meditación Satya, te propongo este mantra Hari om Tat Sat. «tanto lo externo como lo externo son uno, la verdad es una».

Si te gustaría reconectar más contigo, en una sesión de Reiki puedes alinearte o pedir una lectura de Registros Akáshicos para ver en qué aspectos puedes ser más coherente y auténtico/a.

¿Me cuentas cómo eres más auténtica/o?

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Perfecto, ya estás sucrit@.