Este principio de Karma Yoga, Asteya, no robar, – No tomar lo que no es tuyo- nos remite inmediatamente a su acepción de robo material.

Sin embargo, este principio de Karma Yoga va mucho más allá, abarcando un «no tomar lo que no te corresponde o no te ha sido ofrecido libremente». Y es importante destacar lo de «no te ha sido ofrecido libremente» porque a veces nos impartimos justicia nosotras mismas y tomamos aquello que creemos que es nuestro y nos pertenece.

Por ejemplo:,

» Como hago muchas horas en el trabajo y no me lo valoran ni me las pagan, voy a alargar mi horario de comida «

«Como me trató muy mal y no se lo merece, no le voy a devolver los discos que me prestó«.

Ambos son ejemplos de cómo decides tomar algo que no te ha sido dado libremente. Aunque creas que lo mereces.

¿de qué otras maneras se «roba»?

Asteya es:

  • Ideas, sobre todo si son buenas. Una cosa es inspirarte, y otra cosa es hacer los mismos chistes o anécdotas de otra persona. Cuando no das el crédito de la idea o chiste, estás quitando la energía creativa de la persona que lo ha creado. Aunque no esté delante, se puede hacer alusión a «como dice Fulanito…», porque si no estás llenando tu ego a su costa.
  • Espacio, invadiendo el asiento de la persona al lado en el bus, menspreading, o con el bolso o mochila. Invadir el espacio de las personas acercándote a hablar muy cerca  o tocarla constantemente mientras hablas. 
  • Robar la personalidad de alguien. Repito, es saludable inspirarse en las otras personas, pero hay personas muy miméticas que copian a sus amigas, a personas cercanas o las artistas de moda, empezando con detalles como la forma de vestir o de peinarse… pudiendo acabar llevando una vida similar.  Aquí ¿dónde queda tu propia personalidad? Te estás quitando la atención de ti mi misma/o.
  • Tiempo. Llegar tarde a las citas, colarte en una fila en el cine o en el supermercado o esta actitud de «es solo una preguntita» y saltarte una fila.
  • Energía, hablando incesantemente de tu vida, tus problemas, tú, tú tú…sin preguntar ni siquiera a la otra persona cómo está. También se roba energía cuando pedimos muchos favores o somos demandantes con otras personas. Los niños y las niñas son así, pero porque lo necesitan. Son emocionalmente dependientes, claro. Pero en relaciones adultas, párate a mirar si siempre que pides o demandas, hay otra cosa detrás: pereza de hacerlo, miedo a quedarte en soledad, no saber hacerlo ni querer aprender, necesitar tener a alguien pendiente de ti porque necesitas ser el centro…

Estas son algunas que se me ocurren, pero quizá al reflexionar te estés dando cuenta de que detrás de ciertas actitudes encontramos muchos temas profundos. 

¿ES POSIBLE ROBARSE A UNA MISMA?

Claro.

Cuando no duermes lo suficiente, le «robas» a tu cuerpo el descanso.  El cuerpo cada noche hace una revisión de los órganos, los cuida y los desintoxica. Esta capacidad se llama Homeostasis y regula el cuerpo para que vuelva a sus funciones al 100%. 

Pero si no le das el tiempo y el espacio para hacerlo porque está ocupado en otras funciones -como mantenerte despierto/a, hablando, viendo la tele, bailando, leyendo, comiendo, etc.- entonces no puede regularse correctamente y se desequilibra. ¿No te han dicho nunca que el sueño se recupera? Por mucho que al día siguiente duermas 12 horas seguidas, en realidad la frase va en el sentido de que el cuerpo no realizó su homeostasis y no está al día. Eso ya no se recupera, se acumula…

Lo mismo si comes en exceso o si introduces en tu cuerpo sustancias difíciles de procesar. Al final queda algo pendiente. Te estás robando la salud. 

Cuando estás pensando constantemente en el pasado o en el futuro y además con alguna emoción intensa, te estás desgastando.

Vale, no es fácil vivir en modo zen, pero sí puedes hacer lo posible por añadir paz mental a tu vida. Puedes hacerlo meditando, o haciendo actividades que te alejen del pensamiento constante y repetitivo. Incluso hablar con una persona profesional puede ayudarte a desenredar los nudos mentales. 

Dándole la vuelta al «no» para convertirlo en un «sí«. Si tienes actitudes en las que «copias» a las personas o te dan mucha envidia, el meollo está en mirar hacia dentro y sacar todas tus joyas, tus capacidades, tu personalidad y ser tú.

Cuando no nos valoramos lo suficiente es cuando ponemos los ojos fuera y desde nuestra creencia del éxito, copiamos o tomamos actitudes ajenas para ser igual de exitosas (social, económica, material, amorosamente…) . Los influencer (influyentes, mejor) son un buen ejemplo de ello. Habría que ver cuánta verdad hay detrás de lo que se muestra y por qué nuestra sociedad necesita tantos modelos de éxito…

¿CóMO PRACTICAR ASTEYA?

Mira hacia dentro unos instantes y date cuenta de que no eres solo lo que ves, sino que hay mucho más dentro. Es cuestión de verte con buenos ojos y amarte más.

Cuando tienes la cabeza en otro lado, estás quitándole atención al presente. Vivir más EN lo que haces y menos en lo que podría ser. 

Escucha tu cuerpo para darle lo que necesita (y no, no siempre es chocolate). Darle lo que necesita para mantenerse sano. Agua y descanso, tan sencillo como eso. Luego, todo lo demás (comida, ejercicio, risas, ocio…) Incluso un masaje de vez en cuando o una alineación, no está de más.

En la clase de Yoga, no tensar donde no hace falta. Relajar la mirada, el cuerpo, los hombros, lo que no está participando en ese instante en la postura.  Dejar la mente en lo que estás haciendo y respirar. 

Respirar, siempre respirar. Y contemplar. 

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