El Yoga ES espiritual. Porque si no, no sería yoga, sería otra cosa, pero no Yoga. El Yoga es una práctica constante de mirada interna. Es la observación y gestión de todas nuestras capas hasta llegar a lo profundo. Eso profundo que llamamos Alma o Espíritu. Eso que somos en esencia.

Así que no puede ser otra cosa más que espiritual. Pero ¡ojo! no confundamos espiritual con religioso. La religión incluye al espíritu pero no todo lo espiritual es religioso. Por lo menos yo así lo veo. 

¿Cómo se ha modificado esa esencia primigenia?

Seguro que has visto que hay diferentes tipos de Yoga. Esto se debe a que para traer el Yoga a occidente, hubo que adaptarlo al contexto.

Nuestra sociedad es más sedentaria y no tenemos costumbre de sentarnos en el suelo o de permanecer en cuclillas mucho tiempo.

En este mundo occidental, es muy difícil lograr que una persona que tiene mucho estrés y vive en el dinamismo total, se siente media hora a meditar.

Por lo menos no al principio.

Quizá lo idóneo sea que suelte el cuerpo, lo relaje, aprenda a respirar diferente, relaje su mente y la desconecte del exterior. Al menos esa hora u hora y media que dura su clase de "Yoga". 

El Yoga de occidente.

Por tanto, para traer la práctica aquí hubo que enfocarse en la parte más física. Yo creo que también fue una buena estrategia de marketing, la verdad.

¿Cómo meter el yoga en la sociedad? Haciendo que parezca como cualquier otro deporte, el aerobic, por ejemplo. Las personas se mueven, sudan, sienten que hacen ejercicio y salen fenomenal después de la relajación final. 

He puesto intencionalmente "parezca", porque realmente, los movimientos de la práctica de asanas (que es como se llama a la práctica física) tienen un sentido, una movilización energética, siguen una pauta de sintonización, calentamiento, auge, descenso e integración. 

Siento que hemos llegado a un punto en Yoga en el que volvemos cada vez más aséptica la práctica física. De hecho, me ha pasado que a algunas personas no les gusta mi forma de dar clase porque suelo usar asanas sencillas, secuencias fluidas enfocadas a conectar con el movimiento energético e involucro mucho la introspección. Dejan de venir porque les parece que la clase es "muy espiritual".

Y está bien, no todo el mundo está en el punto de mirar hacia dentro y traspasar las capas que envuelven al ser. A veces al mirar dentro encontramos cosas que nos son desconocidas, no nos gustan o no sabemos cómo manejar en este momento. Y por eso, quedarnos en la parte física puede ir ayudando al cuerpo-mente a prepararse para abordar (o no) esos temas.

Lo que me preocupa es que "el Yoga" se convierte en un culto al cuerpo, a las posturas difíciles y a lo que más impresiona en fotos. Se vuelve un ejercicio más, como aeróbic, fitness, gap o pilates pero con secuencias, respiraciones y algún mantra al final de la clase. 

Sí, el yoga es espiritual

Si alguna vez has practicado yoga, seguro que al salir de una clase te has dado cuenta de que sales diferente.  No sales igual de una clase de "deporte".

Si nunca has practicado, te recomiendo que lo pruebes con la mente abierta a sentir más cosas que sólo en el cuerpo físico. 

Algunas veces en clase se desatan emociones y salen lágrimas. O rabia. O de pronto nos topamos con emociones que traíamos desde hace tiempo y no sabíamos abordar.  A mi me ha pasado que me ha venido una idea o la solución a algún problema que traía días martilleando en mi cabeza.

Así de pronto.

Lo que sucede realmente es que vamos aflojando las capas físicas, emocionales y mentales que nos han estructurado hasta ese momento. A veces atravesamos esas capas y ¡plop! llegamos a otro punto diferente. Y parecía fácil llegar ahí. Pero no lo es. Es cuestión de constancia, apertura y práctica.

Lo que diferencia al Yoga de otras disciplinas es que en el momento en que hay una conexión cuerpo-mente-emoción-espíritu, la postura se vuelve asana y la práctica entera se convierte en YOGA. Así en mayúsculas. 

Mano en mudra con el sol al interior. El yoga es espiritual

La clase de Yoga: más allá de lo físico

Esta práctica física prepara al cuerpo-mente para ir más allá: la meditación. 

Al final de una práctica de asanas (lo que entendemos por clase de Yoga), el cuerpo esté suelto y no está distrayendo la atención hacia él. Lo mismo con la mente. La mente está más quieta, más aletargada. Así pues, es el momento idóneo para meditar.

Esa práctica que todo el mundo teme porque "yo no puedo estar con la mente en blanco" o "yo no puedo estar tanto tiempo sin moverme", se vuelve más sencilla haciendo práctica física previa y quitando todas esas barreras.

Lo he comprobado en mis clases. La última clase de cada mes tiene una parte de asanas y una media hora dedicada a la meditación. Guío la meditación indicando que si en algún momento necesitan tumbarse, que lo hagan. Pocas veces sucede. Hay tanta quietud, tanto sosiego, se les ve en el rostro que hay un momento maravilloso de introspección. Cada cual a su ritmo y al punto al que tiene que llegar.

Es decir, ESE es el momento para meditar y profundizar hasta llegar al estado de Yoga. Ese estado en el que hay una felicidad completa y todo es uno: cuerpo, mente, emociones,...hasta SER. Entramos en contacto con el alma o el espíritu. 

Así pues, el Yoga ES espiritual porque el camino nos lleva a entrar en la mirada interna, mirarnos "el espíritu". 

Espiritual no significa religioso

Yoga no es hinduista, ni budista, ni jainista, aunque lo usen en sus prácticas. Hay practicantes de Yoga que también son católicos o musulmanes. Quiere decir que no es algo religioso sino espiritual. 

El Yoga, como muchas religiones involucra ética y moral. Es el Karma Yoga las acciones a evitar: Ahimsa (No violencia), Satya (autenticidad), Asteya (no robar) Brahmacharya (gestión de la energía) y Aparigraha(desapego); y acciones a promover: Saucha (limpieza y purificación), Santosha, (Contentamiento), Tapas (austeridad), Swadhyaya (autoconocimiento) e Ishvara Pranidhana (la rendición)

Todo ello para ser una mejor persona y acercarnos a este estado de Felicidad en el que vive nuestro SER. No cuando nos muramos, no, en esta vida.

Y ese estado de felicidad sólo lo contiene el ser interior, el espíritu. 

Así que sí, yo creo que el Yoga Sí es espiritual. 

¿Tú qué opinas?

PD. También, con el tiempo y preparación física, podemos sentarnos a meditar sin necesidad de hacer una práctica entera de asanas. A través de algunas respiraciones (pranayama) o encontrar la técnica adecuada, puedes hacer de la meditación una práctica cómoda y diaria.

Si quieres aprender a meditar, te puedo acompañar presencialmente o con los mini cursos online que puedes encontrar más abajo. Puedes hacer a tu ritmo pero con mi acompañamiento. Encuentra tu contento ser interior.

P2. Super foto de Mariana C. Álvarez. Gracias.

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